Adam: el primer hombre, la pregunta en el huerto y novecientos treinta años
Adam es el hombre que vivió en el tiempo anterior al diluvio, padre de Cain. Su huella bíblica va desde Genesis 2:19 hasta Jude: veintisiete versículos repartidos en trece pasajes, la mayoría en Genesis, con dieciséis menciones, y el resto esparcidos en 1 Corinthians, 1 Timothy, 1 Chronicles, Job, Hosea, Deuteronomy, Luke, Romans y Jude. Según Ussher, Annals of the World (1650), fue nacido en 4004 a. C., murió en 3074 a. C. (930 años). Conviene advertir desde el principio algo que condiciona la lectura: este nombre lleva también un pueblo, una tribu o una tierra, de modo que buena parte de los lugares donde aparece no hablan de este hombre.
El que puso nombre a los animales
La primera escena lo muestra recibiendo criaturas de las manos de Dios: «Formó, pues, Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y trájolas á Adam, para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adam llamó á los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adam nombres á toda bestia y ave de los cielos y á todo animal del campo: mas para Adam no halló ayuda que estuviese idónea para él. Y Jehová Dios hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar» (Genesis 2:19-21). El relato le da una tarea y, en la misma frase, le señala una carencia: nombra a todo lo que respira y no encuentra entre ello quien le corresponda. Genesis 2:23 recoge su palabra cuando esa carencia queda cubierta.
La voz en el huerto
La segunda escena invierte la primera. El que nombraba ahora se esconde: «Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?» (Genesis 3:8-9). Dios pregunta; en el texto que aquí tenemos citado, el hombre no responde. Genesis 3:17 pertenece también a este capítulo de su historia.
Y sin embargo el capítulo no termina en el escondite: «Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Jehová Dios hizo al hombre y á su mujer túnicas de pieles, y vistiólos» (Genesis 3:20-21). Vuelve a nombrar, y esta vez nombra vida. Y Dios responde vistiéndolos.
Los hijos y los años
Genesis 4:1 menciona a Adam en relación con el nacimiento de Cain, y Genesis 4:25 en relación con Seth. Sus hijos nombrados son Cain, Abel y Seth; su mujer es Eva. El resumen de su vida está en Genesis 5:1-5: «ESTE es el libro de las generaciones de Adam. El día en que crió Dios al hombre, á la semejanza de Dios lo hizo; Varón y hembra los crió; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adam, el día en que fueron criados. Y vivió Adam ciento y treinta años, y engendró un hijo á su semejanza, conforme á su imagen, y llamó su nombre Seth. Y fueron los días de Adam, después que engendró á Seth, ochocientos años: y engendró hijos é hijas. Y fueron todos los días que vivió Adam novecientos y treinta años, y murió.» Hecho a semejanza de Dios; engendra a semejanza suya; y al final, dos palabras: «y murió».
Las menciones que no son escenas
Después de eso, su nombre encabeza listas. «ADAM, Seth, Enos,» (1 Chronicles 1:1). No es una escena, sino una genealogía: el primero de una fila. Job 31:33, Hosea 6:7 y Deuteronomy 32:8 figuran también entre los pasajes recogidos, y aquí vale la advertencia hecha al comienzo sobre un nombre que designa además a un pueblo o a una tierra. Quien lee con cuidado no debe suponer que cada aparición del nombre habla de este hombre.
El fracaso dicho sin suavizar
El texto no protege a Adam. Se escondió de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto (Genesis 3:8). Y 1 Timothy 2:13-14 le quita incluso la excusa del engaño: «Porque Adam fué formado el primero, después Eva; Y Adam no fué engañado, sino la mujer, siendo seducida, vino á ser envuelta en transgresión». Fue el primero en ser formado y no fue engañado. Esa frase deja su parte al descubierto en lugar de excusarla.
Lo que no sabemos
El texto bíblico no nombra a sus padres. Ese silencio no se llena con conjeturas. Tampoco tenemos aquí su respuesta a la pregunta de Genesis 3:9, ni el número total de sus hijos, solamente que engendró hijos e hijas (Genesis 5:4).
La línea hacia Cristo
Las referencias que lo nombran fuera de los libros ya citados son 1 Timothy 2:13-14, Romans 5:14, 1 Corinthians 15:22, 1 Corinthians 15:45, Luke 3:38 y Jude 1:14. De ellas solo tenemos aquí el texto de la primera, y dice lo que ya hemos oído: él fue formado primero, y no fue engañado. Las otras lo citan por nombre, y ese solo hecho es significativo: el hombre que se escondió entre los árboles no queda fuera del anuncio del evangelio, sino que aparece nombrado en él, en Romans 5:14, en 1 Corinthians 15:22 y 15:45, al extremo de la genealogía de Luke 3:38 y en la cuenta de generaciones de Jude 1:14. Quien quiera saber qué se hace con la pregunta «¿Dónde estás tú?» tendrá que ir a esos textos y leerlos enteros.
