Jesús: 1160 versículos, de Isaiah 7:14 hasta Revelation
Quién es y cuándo vivió
Jesús aparece en el registro bíblico como un hombre que vivió en la era que el dosier nombra "The New Testament", de la tribu que consta como "Tribe of Judah", y descrito en una sola línea como hijo de Joseph. El nombre original que se recoge es עִמָּנוּאֵל. La cronología disponible es una sola, y no admite afinamiento: según Ussher, Annals of the World (1650), nacido en 4 a. C., murió en d. C. 33 (36 años).
Su huella en el texto no tiene comparación con la de ningún otro nombre: 1160 versículos repartidos en 224 pasajes, desde la primera mención en Isaiah 7:14 hasta la última en Revelation. Los libros que más lo nombran son John, con 253 menciones, Matthew con 166, Luke con 103, Mark con 88 y Acts con 72. Después vienen las cartas: Romans con 70, 1 Corinthians con 60, 2 Corinthians con 51, Ephesians con 43. Isaiah, el punto de partida, lo menciona dos veces.
La familia que el registro nombra
Sus padres son Joseph y Mary (Matthew 1:16-18). Los hermanos que aparecen nombrados son James, Joses, Simon y Jude (Matthew 13:55). Cuatro nombres, sin más comentario en el dosier; lo que la tradición añada por su cuenta no está aquí.
Una escena en el templo
De los pasajes cuyo texto tenemos delante, uno es plenamente narrativo. John 5:13-17 recoge el encuentro con un hombre que había sido sanado: "Y el que había sido sanado, no sabía quién fuese; porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús en el templo, y díjole: He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor. El se fué, y dió aviso á los Judíos, que Jesús era el que le había sanado."
Lo que sigue no se suaviza: "Y por esta causa los Judíos perseguían á Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado." La respuesta que da es de una brevedad desconcertante: "Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro." La sanidad no provoca aplauso sino intento de muerte, y el motivo declarado es el sábado. Nótese además que el sanado no sabe al principio quién lo sanó: el que obra se aparta de la gente.
Escenas que solo puedo nombrar
Otros pasajes están listados sin que su texto se entregue aquí: John 2:1-4, John 8:9-12, John 11:38-41, John 20:14-17, John 21:12-15 y John 21:20-23, Luke 8:38-41, Mark 10:49-52 y Matthew 26:49-52. Los cito como referencias y no los relato. Contarlos de memoria sería ponerles palabras que el dosier no pone, y un lector con experiencia sabe cuánto se cuela por esa rendija.
Lo que las cartas afirman
Buena parte de las menciones no son escenas sino afirmaciones dentro de cartas. En 1 Corinthians 1:6-10 se lee: "Así como el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros: De tal manera que nada os falte en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo: El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis sin falta en el día de nuestro Señor Jesucristo." Y ese mismo nombre se convierte en el fundamento de un ruego contra las divisiones: "que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer."
En Philippians 1:17-21 el que escribe admite que Cristo es anunciado "ó por pretexto ó por verdad", y aun así se alegra, y cierra con una frase que ha marcado a los lectores desde entonces: "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia."
Lo que aquí no se le imputa
Conviene decirlo con precisión: entre los pasajes citados no se registra pecado ni fracaso alguno de Jesús. Lo que sí se registra, sin adorno, es el rechazo que provocó: persecución y planes de matarle (John 5:16). La falta, en esa escena, está en quienes lo rodean.
Lo que no sabemos
No hay hijos nombrados; el dosier lo dice así y no toca rellenarlo. Tampoco disponemos del texto de Romans 15:16-20, porque la numeración de ese capítulo difiere en la edición usada y no se ha probado la correspondencia; queda como referencia y nada más. Y fuera de la línea de Ussher, ninguna fecha puede afirmarse.
La línea que llega hasta el lector
1 Corinthians 15:12-20 pone todo el peso sobre un solo hecho: "Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado á Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan." No queda aquí margen para una fe que sobreviva sin ese acontecimiento.
2 Corinthians 5:16-20 dice para qué: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas... Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación." De ahí sale el encargo que alcanza a quien lee: "os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios." Galatians 3:26-29 y Colossians 1:1-4 pertenecen a esa misma corriente de afirmaciones.
